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lunes, 17 de noviembre de 2014

Microrrelato nº 60: Cuentos de la sombra

           Me preguntas porqué escribo aun mis cuentos a lápiz. Te lo voy a explicar, aunque probablemente no me creas: Lo hago porque dentro, en su corazón de grafito, habitan, apiñados,  los fantasmas de los personajes que algún día inventaré. Y si acerco bien la oreja puedo oírlos pelear entre ellos por estar en primera posición, cerca de la punta de carbón.  Algunos incluso me hablan, me cuentan su historia antes de que yo la invente. Tengo a algunos de ellos encerrados bajo llave en una cajita de madera, allí en lo más alto de la estantería. A veces los escucho agitarse, quejumbrosos, dentro de su prisión. Si te atreves, te presto alguno.

sábado, 17 de mayo de 2014

Microrrelato nº 58: Ninfa

     Dentro sólo tengo cenizas, decía mamá con la boca seca. Por entonces ya ni salía a la calle. Se arrastraba por la casa devorando Palo Santo. Dormía y engordaba. Una mañana, la policía se llevó a papá y ella se ahorcó de la lámpara del comedor.  Y ahí se quedó, endureciéndose. Cuando eclosionó hubo cenizas por todas partes. La mujer que salió de dentro tiene la sonrisa como galletas recién horneadas. Estamos tan contentos de tenerla en casa, que casi ni nos fijamos en las alitas de polilla que le asoman por la nuca.

lunes, 12 de mayo de 2014

Microrrelato nº 57: La curva

          La mujer que me ha recogido tiene el pelo blanco y la mirada cansada. Se ha parado a mi lado en el arcén y ha dicho: “Sube, que esta noche hace frío”. La voz de la anciana me ha parecido familiar, tan distinta a todas las otras voces que he escuchado en esta carretera. Quiero preguntarle su nombre, pero sé que no tendré valor. Además, ya estamos llegando. Me acerco a su oído y susurro mi frase: “Cuidado, en esa curva me maté yo”.
Espero.
Nada.
No hay gritos, ni vello erizado, ni músculos crispados. Nada.

Se gira hacia mí. Sonríe y me acaricia la mejilla. Lo sé, cariño, dice.