Con paciencia y delicadeza orientales, escribió mil veces el kanji “deseo” en las alas de su más preciada mariposa. Luego subió al edificio más alto de Hong Kong y, orientándola hacia el punto cardinal exacto, dejó que batiera las alas una sola vez antes de aplastarla de un manotazo. Una semana después, al otro lado del océano, se desencadenó un caos de orgías masivas de inenarrable violencia; pasó por encima de ciudades y aldeas, dejando tras de sí un rastro de multitudes desnudas y desorientadas, que jamás comprendieron qué les había ocurrido.
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martes, 9 de diciembre de 2014
martes, 16 de abril de 2013
La Pasión
La
barba pincha al principio, es verdad. Pero, ¡ay, hijas mías!, esos
labios, dulces como bienaventuranzas, os transportarán al reino de
los cielos, dice la madre superiora, que se santigua y eleva a las
alturas una mirada que parece una plegaria. Luego se pone de
puntillas y besa los pies de mármol blanco. Las novicias lanzan
suspiros de devoción mientras se empujan las unas a las otras para
estar lo más cerca posible del crucifijo. Ahora, eso sí, continúa
aleccionando la madre superiora, tened cuidado con los agujeros de
sus manos, las manchas de sangre en el hábito son muy difíciles de
lavar.
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