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viernes, 3 de agosto de 2012

Recosido

Finalista en el concurso de El ojo critico de RNE, El 3 de agosto de 2012.

Mandó la nota de rescate a la familia junto con una foto del niño que, lloroso, sujetaba un periódico del día. Pasaban los días y nadie contestaba. Así que se armó de valor, le cortó el meñique y lo envió en una cajita. Nadie contestó. Mandó la mano. Después, el brazo entero. Nada, ni una triste llamada. Continuó mandando trozos y, cuando quiso darse cuenta, ya sólo le quedaba el dedo gordo del pie izquierdo. Entonces, por fin, recibió el mensaje:

“Con los trozos que usted, tan amablemente, ha ido devolviéndonos, hemos podido zurcir al chaval de nuevo. Pero sin el dedo que falta le cuesta mucho chutar los penaltis en el colegio. ¿Sería mucho pedir que acabara de mandarnos al niño?”

sábado, 17 de septiembre de 2011

El zumo

Papá la está llamando. Que baje a desayunar. Ella dice que ya va, que enseguida. Con cuidado, saca los libros y los cuadernos de la mochila y los esconde bajo la cama. Luego mete dentro algunas mudas y el neceser. Hoy no irá al colegio, sino a la estación de autobuses. A él no le molestará demasiado que se vaya. Total, ella es un estorbo, siempre lo ha sido. Este fin de semana, la mandó con los abuelos para estar a solas con su nueva amiguita. Y al abuelo, pobre, se le escapó aquello. Papá no quiso que ella naciera. Papá quiso que mamá abortara. Hijo de puta. Para él, será un alivio que se vaya, seguro. Baja a la cocina y pone su mejor sonrisa. Hoy no tiene hambre, dice, ya comerá algo de camino al cole. Ni hablar jovencita, dice papá. Y le pone en la mano un zumo de naranja recién exprimido. Según parece es bueno para las defensas. Que hace fresco y no quiere que se resfríe. Ella mira, durante un buen rato, el vaso. Luego lo lanza a la pared. Papá se queda mudo. Y la ve correr hacia su cuarto, llorando.

(microrrelato ganador del concurso quincenal de El ojo crítico)

martes, 30 de agosto de 2011

La paciencia del bronce

La estatua de la plaza, tras años de resignación, amaneció hoy con una paloma muerta en la mano y una sonrisa en los labios de bronce.